Para que tu manta ALBOR se conserve hermosa durante muchos años, te recomendamos seguir estos cuidados:
Lavado a mano, en agua fría. Evitá frotar o retorcer la lana; alcanza con presionar suavemente para quitar el exceso de agua.
Secado en plano, sobre una superficie seca y lejos de la luz solar directa, para que la pieza mantenga su forma y color.
No usar secadora ni plancha.
Guardá tu manta en un lugar seco y aireado. Un cuidado simple y constante hace que la fibra natural se mantenga suave y noble con el paso del tiempo.